Hola Betty y compañeros:
El día de hoy quiero comentar con todos ustedes la motivación que tuve para convertirme en profesora, de CONALEP
Mi profesión es historiadora, pero ¿cómo elegí que carrera estudiar? bueno pues retomaré algunas cosas que ya había mencionado: cuando estudiaba el segundo año de preparatoria, decidí estudiar esa carrera, ya que en primero tuve una gran maestra en Historia Universal, a diferencia de ése año, pues el profesor sólo dictaba, no me gustaba su forma de trabajo pues para él lo básico era la memorización, de tal manera que analicé la situación y llegué a las siguiente conclusiones:
1) Lo importante que era el tener un gran amor y gusto por la historia, cosa que el profesor no tenía
2) El disfrutar el momento de trasmitir los conocimientos, lo que yo no observaba en su persona, pues casi siempre llagaba tarde y se iba 10 o 15 minutos antes de la hora de termino de la clase.
3) Buscar los mecanismos que ayuden a evitar una clase aburrida
Así que decidí estudiar esa carrera. Cuando llegué a la Facultad de filosofía y Letras de la UNAM, ubicada en CU, me di a la tarea de trabajar en lograr mi objetivo, terminar la carrera. En un inicio tuve ciertas dificultades, pues teníamos que leer muchísimo, y aunque me gustaba hacerlo, la verdad es que debía dedicarle 8 veces más de tiempo, por otra parte, si bien es cierto la carrera que estudié no es parte de una escuela normal u otra institución que se dedique a preparar maestros, solo existen dos opciones para trabajar al terminar la carrera:
Una es dedicarse a la investigación y otra es la docencia, desde los primeros días los maestros nos lo hacen saber, por eso dentro de la curricula existen materias como didáctica de la historia, donde se adquieren herramientas que sientan las bases para aquellos que quieran decidirse por la docencia.
Tenía claro que quería convertirme en docente y continué con mis estudios.
En el año de 1987 aún no terminaba de estudiar, llevaba poco más del 60% de créditos, comencé a sentir la necesidad de no depender tanto económicamente de mis padres y coincidió entonces que me encontré a un amigo que acababa de terminar la carrera y había ingresado CONALEP como docente y me comentó estaban solicitando profesores de esa materia, así que fui rápidamente al plantel más cercano nos dieron un curso y dentro del mismo tuvimos que hacer una práctica dónde debíamos dar clase, después de lo cual fui aceptada.
Al comenzar a dar clase, traté de llevar a la práctica aquello que habíamos visto en didáctica de la historia, pero también tomé algunos elementos de mis mejores profesores, y definitivamente traté de evitar a toda costa ser como el profesor de la preparatoria, antes mencionado.
Las primeras semanas me sentía nerviosa, pues la mayoría de estudiantes eran de mi edad, algunos mucho más grandes y unos cuantos estaban en la adolescencia, pero sentía no sólo gusto sino fascinación, al mostrar un panorama diferente de la historia, pues estaban acostumbrados a la memorización de fechas y nombres.
En todo momento me sentí capaz de salir adelante.
Así fueron pasando los años, CONALEP tuvo (como muchas instituciones) que sufrir una serie de trasformaciones para adecuarse a las demandas de la sociedad y entonces ofreció no sólo la opción de una carrera terminal, sino también el de cursar el bachillerato. Al mismo tiempo que se suscitaron éstos cambios, la institución cada vez más preocupada por por la preparación de sus maestros, se dio a la tarea de implementar mayor número de cursos, que tenían como objetivo prepararnos en cuestiones didácticas y pedagógicas, que facilitaran la labor docente y el aprendizaje de los jóvenes.
El nivel medio superior es parte fundamental del sistema educativo, pues tiene la tarea de sentar las bases para que los estudiantes puedan integrarse a cualquier área del saber, formando personas críticas que ejerzan su capacidad de razonamiento y con la madurez y determinación suficiente para hacer frente a conocimientos de mayor dificultad.
Estoy convencida que todos aquellos que sentimos gusto y satisfacción por la labor desempeñada estaremos siempre dispuestos a prepararnos más, ya que es tal el proceso de cambio en la sociedad, que es necesario, día con día el adecuarnos a las necesidades de los jóvenes.
Me siento muy satisfecha por todos los años en que he contribuido no solo a lograr que varias generaciones de jóvenes lleguen de manera adecuada a la adquisición de conocimientos, al terminar su carrera técnica, sino también a la formación de ciudadanos, capaces de desarrollarse no sólo en el ámbito laboral y personal, al convertirse en personas crítica, no solo de sí mismos, de las situaciones, personas que los rodean incluidos todos los acontecimientos nacionales e internacionales.
De hecho, algunos ex alumnos van a visitarme de vez en cuando, lo que veo como un reconocimiento inigualable, que cubre con creces la situación de que la labor docente no es remunerada adecuadamente, como en algunos países desarrollados, pero creo que los que trabajamos como profesores y amamos nuestra actividad, tenemos la conciencia de no vivir con lujos, pero si con la satisfacción de que estamos realizados, ¿de qué serviría tener riqueza o lujos, realizando una labor que no nos gusta, que no nos motiva a seguir adelante y seguirnos preparando?
Tal vez, el único inconveniente que veo hasta el día de hoy es: la demanda educativa en el D. F. cada día crece más y más, las escuelas de nivel medio superior son insuficientes y los grupos por lo mismo son muy numerosos, algunas ocasiones hasta de 60 alumnos, cuando lo ideal para trabajar son grupos de menos de 30 alumnos, aún así la situación la tomo no como dificultad, sino como un reto, en el cual hasta el día de hoy he salido adelante.
Saludos a todos